EL VIEJO Y EL MAR (1952). ERNEST HEMINGWAY

Por Milfred Baptista

Siempre había escuchado sobre Hemingway: sus novelas, la vida en Cuba, el Nobel de Literatura. Tienes que leerla, me decía, y así pasaron años. Una de estas tardes la busqué y la leí de un jalón. Una historia simple pero tremendamente aleccionadora. Así como el viejo, yo también he luchado con ese pez y con unos cuantos tiburones. Una historia de lucha, resiliencia, dignidad.

Highlights:

Un viejo pescador. 84 días sin conseguir un solo pez. Todo en él era viejo, salvo sus ojos. Santiago y su fiel ayudante Manolín. Septiembre, el mes en que vienen los grandes peces. En mayo cualquiera es pescador.

Los viejos despiertan temprano para poder tener un día más largo. El mar es dulce y hermoso, pero puede ser cruel. La mar, así es como le dicen en español cuando la quieren, como si fuera una mujer. La mar concede o niega grandes favores. 
Es mejor tener suerte pero yo prefiero ser exacto. Ojalá estuviera aquí el muchacho para ayudarme. Nadie debiera estar solo en su vejez, pero es inevitable. Calambre en la mano, una traición del propio cuerpo. Le dije al muchacho que yo era un hombre extraño. Resistencia. Controlar el dolor. Jamás me había sentido tan cansado. 
Había preparado su arpón. El pez se estaba acercando, bello y tranquilo. No me falles cabeza, aguantad firmes, piernas. Esta vez voy a virarlo. Resiliencia. Me estás matando pez, pero tienes derecho, jamás he visto cosa más grande. Probaré de nuevo. Cogió todo su dolor, lo que le quedaba de fuerza y orgullo. El hombre no está hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido pero no derrotado. Es idiota no abrigar esperanzas, creo que es pecado. Por su dolor se dio cuenta que no estaba muerto. Respeto hacia la vida y hacia sus rivales. Lucha por conseguir tus objetivos, no importa la adversidad. 

Manolín “Al diablo con la suerte”. Comprendí que muchas veces nuestros fracasos se hacen más agónicos al ser descubiertos por quienes amamos. Cómo puede un hombre luchar con tanta intensidad: desfallecer, volver a luchar, cuestionarse su cordura y su fe. Todos hemos estado en el lugar del viejo alguna vez. El valor del esfuerzo humano y el dolor por el fracaso. El coraje y la dignidad del pescador anciano en el ocaso de su vida. 
Jamás se abandona una batalla sin haber gastado todos los cartuchos. A veces pensamos que perdimos cuando en realidad ganamos. El legado surge al mantener la integridad.