Marshall McLuhan, el visionario de la “aldea global” de la comunicación

Marshall McLuhan es una celebridad que se estudia en las facultades de Periodismo y Comunicación. En apenas 20 años, de 1960 a 1980, este filósofo, científico, erudito y docente revolucionó con sus teorías lo que se conocía hasta el momento sobre el potencial de los medios de comunicación en la sociedad. Predijo la influencia y los efectos de la televisión nada más nacer, pero lo increíble es que vaticinó el impacto y el alcance de Internet cuando apenas unos ‘locos’ de la tecnología creían en el invento que ha conseguido revolucionar la forma de entender la información y las comunicaciones.

Los estudios de Marshall McLuhan fueron pioneros en el ámbito de la información y de la comunicación y en la influencia de los nuevos medios y la tecnología en la sociedad moderna. La obra del denominado “teórico de los medios”, fue una pasión por la escritura y a la vez por la comunicación, abrió un debate que aún persiste sobre la influencia de los medios de comunicación modernos en el hombre de la sociedad postindustrial y está escrita mayoritariamente en forma de aforismos o fragmentos breves y casi siempre presidida por el humor.

Marshall McLuhan dedicó su vida a ser coherente con una frase suya: “La mayoría de las personas viven en una época anterior, pero uno debe vivir en su propio tiempo”. Su aforismo “el medio es el mensaje” se ha convertido en un lema de la estética y las ciencias de la comunicación contemporáneas, ya que, para él, la manera de percibir la realidad está en relación directa con la estructura y la forma de informar, y cada medio está relacionado a su vez con una parte de la psiquis humana.

Sin embargo, su famosa frase no fue siempre bien entendida. El teórico canadiense quería decir que la forma en que adquirimos la información nos afecta más que la información en sí misma. Por ejemplo, decía McLuhan, “que el impacto de la televisión en los niños no se debe tanto a su contenido como a la forma en que lo transmite a los puntos de luz proyectada hacia el televidente, carencia de detalle, a su movimiento y sonido, que crean una atmósfera envolvente y una experiencia táctil además de visual”.

Para McLuhan, la civilización (aldea global) es equiparable a la cultura de la escritura y, por tanto, divide la historia en cuatro fases: Agrícola, Mecánica, Eléctrica (medios de comunicación) y Tecnológica (la etapa de mayor relevancia en su investigación).

A pesar de que consideraba que la electrónica tiende a descartar a los medios de comunicación de la palabra escrita, Marshall McLuhan siempre prefirió el libro, los periódicos y las revistas para transmitir su mensaje, y consiguió así convertirse en un profeta y referente de la era de la comunicación, afirmando que “la única forma de controlar a los medios de comunicación es mediante la comprensión pública de sus efectos”.

McLuhan consideraba que el cambio tecnológico “no es inevitable si entendemos sus componentes y sabemos cómo contenerlo y hasta apagarlo para protegemos de él cuando sea necesario”. Sus admiradores le discutieron la afirmación de que “los anuncios son lo mejor que contienen los periódicos y revistas, y lo único malo es que son siempre buenas noticias” (El País, julio 2017).

Publicado por Milfred Baptista

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